Es verdad, tenemos que admitirlo… nuestro comportamiento, en rebajas, cambia, en las promociones también cambia e igualmente en las liquidaciones y saldos… ¿pero realmente sabemos de lo que estamos hablando?
En D – Shopping, hoy, os proponemos hacer un rápido repaso sobre lo que significan estas palabras tan características y tan escuchadas, que en muchas ocasiones podemos confundir.
Todo buen consumidor ha de abordar sus compras entendiendo la base de las mismas; en este caso artículos que nos son más asequibles, dentro de un periodo determinado de tiempo.
Rebajas
Nuestras famosas rebajas, solo tienen lugar a comienzos del año y en periodo estival; pero todas deben durar entre una semana y dos meses – obligatoriamente -. Las codiciadas rebajas de Enero, acaban en Marzo.
Generalmente los productos, para sacarse a la venta en rebajas, deben formar parte de la oferta habitual en ese establecimiento durante un mes aproximadamente.
Los artículos que pasan a formar parte de las rebajas ofrecerán la misma calidad que la que tenía antes de las mismas. Igualmente deben mostrar su precio original junto al nuevo o incluir el porcentaje de rebaja aplicado.
Promociones
Las escuchadas promociones nos ofertan la venta de cierto objeto o artículo a un precio menor o en condiciones más favorables a las que habitualmente tiene .
El fin de las promociones es incentivar las ventas del producto o servicio y potenciar el buen desarrollo de los establecimientos promotores.
Saldos
¿Cuántas veces no habremos comprado en un saldo? Las famosas “gangas” de buenas marcas se consiguen en los saldos. Esta palabreja hace referencia a la venta de productos cuyo valor de mercado ha disminuido al estar defectuosos, obsoletos, deteriorados…
En teoría el comerciante deberá especificar cuáles son los saldos y qué tipo de tara o defecto tiene el producto.
Liquidaciones
No nos gusta que las tiendas cierren… pero ¡qué bien nos sienta! Aquí es donde podemos conseguir los “chollazos del año”. Son ventas excepcionales cuyas pretensiones son las de agotar todas o cierta parte de las existencias del lugar.
Las liquidaciones suelen estar motivadas por causas de fuerza mayor como traslados, cambio de orientación, obras… el comerciante deberá hacer saber el por qué de la liquidación; esta deberá de durar tres meses como máximo –un año si cesa el negocio-













